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sábado, 1 de mayo de 2010

Asociación Amigos del Tranvía y Biblioteca Popular Federico Lacroce, invitan a la...

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CONFERENCIA ESPECIAL DEL
VIERNES 7 DE MAYO


"La Plaza de Mayo,
de la Colonia a los tranvías".
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En el mes del Bicentenario de la gesta emancipadora, el presidente de la Institución, Arq. Aquilino González Podestá, ofrecerá esta charla con audioviuales, dedicada a describir la historia de la trascendental plaza, con los cambios que fue experimentando a través del tiempo, las construcciones y monumentos que albergó, y los tranvías que la circundaron y que hacían de ella uno de los principales puntos de la red tranviaria de Buenos Aires.
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La cita es a las 19.45 hs. en el salón Auditorio de la Asociación de Fomento y Biblioteca Popular "General Alvear", sita en Avellaneda 542, entre Acoyte e Hidalgo, del Barrio del Caballito, Buenos Aires, y su entrada es libre y gratuita.
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Invita y organiza la
Asociación Amigos del Tranvía y Biblioteca Popular Federico Lacroze
( Que tiene su sede en la calle Thompson 502, esq. Valle, Caballito, Ciudad de Buenos Aires )
Telefax: (54-11) 4431-1073 www.tranvia.org.ar . .
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VOLVER ARRIBA

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jueves, 29 de abril de 2010

FESTEJAMOS EL BICENTENARIO A TODO TREN

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EN EL CENTRO DE PRESERVACION REMEDIOS DE ESCALADA
(Partido de Lanús)
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EL 25 DE MAYO
EN LOS TALLERES DEL
FERROCARRIL ROCA
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Locomotoras a Vapor
Diesel-eléctricas
Trenes en miniatura
Recorridos en Mini-tren por el predio
Revistas, publicaciones, souvenirs.
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-de 10 a 18 horas-
Estacionamiento en predio
de la Universidad Nacional de Lanús
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Te invita
FERROCLUB ARGENTINO
CUSTODIOS DE MATERIAL
DEL MUSEO NACIONAL FERROVIARIO
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Informes:
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miércoles, 28 de abril de 2010

"El tranvía de los muertos"

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Hoy, La Chacarita es el más popular de los cementerios porteños, y uno de los más grandes del mundo, posee 97 hectáreas (97 manzanas) cuenta con 14 accesos, y unos 500.000 muertos hacen allí su vida sin tontos roces ni absurdas discusiones, sumándose por día un promedio de cien nuevos habitantes, de los cuales un 30% optan por la cremación; A la vez que, alguna cantidad similar, que haya cumplido su etapa de tierra, pasarían sus restos a reducción, cremación o la comunidad del osario; (dicho esto con una ligera cuota de humor, por si las moscas quisieren volar cerca…)
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Su origen se remonta al año 1871, a consecuencia de las devastadoras pestes sufridas por Buenos Aires en 1865, por el cólera y 1871 por la fiebre amarilla.
Téngase en cuenta que por el cólera, el 28 de abril de 1867 debió habilitarse el Cementerio del Sur (actual Plaza Ameghino en Parque de los Patricios) y en solo cuatro años se lo debió cerrar colmada ya su capacidad el 17 de abril de 1871, tres días después que de modo urgente, se habilitase el Cementerio de la Chacarita el 14 de abril.
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Y si bien en ese momento se encontró la solución para sepultar tantos muertos y a una distancia por entonces bastante retirada del centro de Buenos Aires, no resultaban sencillos los traslados en razón al natural pésimo estado de los caminos de tierra de la época.
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Por entonces comenzaban a funcionar por la ciudad los primeros tranvías a caballo, que en realidad eran extensiones de las primeras cabeceras ferroviarias a fin que sus pasajeros pudiesen trasladarse entre el “centro” y las estaciones.
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Entonces se intentó que esas empresas tranviarias cubriesen los servicios hasta el nuevo cementerio, pero sea ya por el tipo de servicio que se trataba, u otras razones ninguna se interesó en ello.
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Es así cuando la Provincia, propietaria por entonces del Ferrocarril del Oeste, decide hacer algo por cuenta propia y desde el empalme de sus Talleres Centroamérica (actuales Av. Corrientes y Pueyrredón) tiende un ramal por Corrientes hasta el nuevo Cementerio. En un principio la idea fue de enviar un tranvía a caballo, pero por consejo del Ing. Ringuelet, presidente del Ferrocarril se optó por el vapor.
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Dada la urgencia de la situación el propio Ing. Ringuelet dirigió la obra utilizando cuadrillas de entre 600 y 800 hombres, nivelando terreno y tendiendo durmientes y rieles en un tiempo record, con una inversión de $ 2.200.000 de moneda corriente, dinero que salió de la partida asignada para combatir el flagelo.
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La Municipalidad habilitó una “estación” en Corrientes y Bermejo (hoy Jean Jaures) que se conoció como La estación de los muertos, y el tren realizaba sus viajes con una formación de chatas donde se estivaban los ataúdes tapados con una lona, más un coche de pasajeros donde viajaban los deudos para la última despedida. El gancho era tirado por “La Porteña”, que ya tenía 14 años de servicios, y tuvo por conductor al propio Ing. John Allan, -el mismo que tuvo la responsabilidad de instalar y dar inicio a la línea aquel 30 de agosto de 1857- quien al tercer día de estar realizando ese servicio terminaría allí su vida atrapado también por la fiebre mortal.
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Tras aquel comienzo de ese nuevo Cementerio de La Chacarita, este servicio por tren siguió funcionando hasta que unos 15 años más tarde, en 1886 la Municipalidad decide renivelar y pavimentar la calle Corrientes, retirándose las vías férreas para reemplazarlas por rieles tranviarios, servicio del cual se hizo cargo Don Federico Lacroce, quien ya cubría con su tranvía rural (hoy FFCC Urquiza) el tramo de Almagro a Chacarita. Concesionado a él el servicio, también se le concedieron nuevos ramales: Corrientes, Callao, Lavalle, hasta Paraná y Talcahuano, por un lado; Y por otro lado empalmó con vías de otra empresa que también era de ellos, el “Tramway Central” en zona norte, y una extensión de la calle Corrientes y Callao, por ésta a Entre Ríos y México, con lo que podía entonces acceder a todo el “centro urbano”, ya que en un principio el “Lacroce” fue una empresa habilitada por la Provincia, en el partido de San José de Flores, ya que al trasponer la calle Medrano, ejerciendo ésta una suerte de "circunvalación", terminaba allí la ciudad y lo demás era el campo.
Y todo este movimiento que significó un importante avance en los negocios de Don Federico, tuvo como ya dijimos su origen en el traspaso del servicio fúnebre, del ferroviario al tranviario.
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A su vez, a partir de 1887 las inhumaciones comenzaron a realizarse en el cementerio Chacarita que hoy conocemos, por lo que los cadáveres fueron exhumados del viejo cementerio y llevados al osario general del nuevo. El 30 de diciembre de 1896 se denomina a este cementerio como Cementerio del Oeste, pero como todavía era conocido como Cementerio de la Chacarita, una ordenanza del 5 de marzo de 1949 lo renombra de esa forma. Desde el 13 de noviembre de 1903 funciona en el cementerio el Crematorio de la Ciudad de Buenos Aires.
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Y ya los muertos no fueron mas llevados en chatas y cubiertos por una lona, sino que se encargaron a la empresa carrocera norteamericana “John G. Brill & Co.” una flota de coches fúnebres y coches de acompañantes, siendo los de primera clase de un modelo diseñado al efecto, totalmente barnizados en negro y orlado en todo el contorno del techo con los clásicos penachos de luto de crin negra. En su interior venía ubicado el catre para colocar el ataud y asientos (rebatibles) para los allegados más íntimos.
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Se fijaron tres categorías, cuyas tarifas eran, -desde la Estación-: Finados, en 1ra. clase $ 20,00; En 2da. $ 4,00; y en 3ra. clase $ 2,00. En tanto los deudos, cada uno abonaba en 1ra. 45 centavos; 35 centavos en 2da; y 20 centavos en tercera. Paradójicamente, si bien los deudos abonaban la tarifa más baja, el finado resultaba el más beneficiado, cuyo mayor costo él no lo pagaba (ya que era su último viaje, alguna ventaja tenía que tener).
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Pero también al servicio se lo podía hacer desde un lugar a convenir, desde la puerta del velatorio, o desde la parada más cercana al sitio donde hubiera sido el mismo, en este caso el servicio sufría un recargo de alrededor del 30%.
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En todos los casos los pasajes eran de ida y vuelta, no así el del finado naturalmente, que si por cualquier inconveniente el entierro no se hubiese podido concretar, el cajón quedaba allí en depósito para una mejor oportunidad.
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Así como los barrios de Buenos Aires fueron naciendo en la medida que a ellos iba llegando la segura vía de tránsito y comunicación del tranvía, mediante la cual hasta con lluvia y barro se podía igualmente acceder mientras no hubo mejores caminos y pavimentos, el tranvía fúnebre cumplió la triste pero humana función de facilitar el viaje final.
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Como puede verse en la fotografía, el interior del tranvía fúnebre estaba decorado como una verdadera capilla ardiente ambulante. Poseía altar, candelabros, catre porta ataud, transportines (asientos plegables) para los deudos más allegados y cortinados de luto.
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Los servicios se iniciaron traccionados a caballo y posteriormente fueron eléctricos. La plataforma delantera la ocupaba el conductor, y por la plataforma de atrás se abría una doble puerta por donde accedían el ataud y los deudos. El altar estaba ubicado a espaldas del conductor.

FOTO: G. Brill & Co.
(Colección Aquilino González Podestá)
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EL RECOPILADOR 29/04/2010.
Fuentes:
Asociación Amigos del Tranvía (referencias y fotos)
Victorio Noguera Bustamante
Administración Cementerio de La Chacarita
Wikipedia – Internet.
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miércoles, 7 de abril de 2010

El Camino Real a las Cañuelas

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Los años le convirtieron en la extensa Ruta Nacional Nº 3 que hoy nos conduce hasta la austral Ushuaia, tratándose de un camino, de seguro, casi tan antiguo como la misma fundación de Buenos Aires.
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Por el mismo, quizás tímida o audazmente, se fue penetrando hacia el oeste, ya sea explorando, corriendo al indio, arriando ganado cimarrón, trayendo sal de las salinas ó en campañas y luchas guerreras. .
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Si bien sus raíces podrían alcanzar los cuatro siglos, comienza a conocerse como el Camino a Las Cañuelas cuando en el año 1779, viajando por él, el Virrey Vértiz encuentra un lugar al que denomina como “Las Cañuelas”, a raíz de hallarlo sembrado de cañas; (otra versión refiere a cañuelas de agua, por existir múltiples y pequeñas canaletas, cañadas, “cañuelas” regando su suelo).
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Dicho sitio se convirtió en referencia para los viajeros, asegurando un camino real, un camino cierto entre los puntos de Buenos Aires y ese lugar, al que el 22 de enero de 1822, se le asigna su primer Juez de Paz –considerándoselo muy anterior de la existencia de ese partido- y en 1824, ante una gran extensión de tierras fiscales densamente pobladas, los vecinos proyectan erigir un oratorio público y un pueblo en su contorno.

En 1829 el lugar sería protagonista de la firma entre Rosas y Lavalle del denominado Pacto de Cañuelas.

Como todo camino de aquellos años, nada de diferente en el mismo. Polvoriento en las secas y lodazales y desbordes en las épocas de lluvias. Vados en sus cruces con cursos de agua, ante la inexistencia de puentes, así llegó hasta los años de las décadas de 1920 / 1930, en los que por un lado, la paulatina aparición del automotor desplazando a carretas, mensajerías y diligencias; y por el otro, el mejoramiento y mantenimiento de algunos caminos propiciaron un mejor traslado.

En La Matanza, entre los años 1929/ 30, se concreta precisamente en este Camino a Cañuelas, uno de los primeros pavimentos de importancia, entre una avenida General Paz –aún de tierra- y la calle Punta de la Piedra, en San Justo (actual arteria comercial Dr. Ignacio Arieta), comenzando a circularla también algunos primitivos y heroicos colectivos.

Luego de Camino a Cañuelas, el primer nombre que recibió fue el de “Provincias Unidas” (aludiendo al primer nombre con que se denominó a nuestro país: Provincias Unidas del Río de la Plata).

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Ese nombre le fue dado en la ciudad de Buenos Aires el 27 de noviembre de 1893, mediante una Ordenanza ómnibus –citada en el libro de sesiones en su página 623- a la continuación de la calle Independencia, desde la avenida La Plata hacia el Oeste, hasta el límite del municipio –la casi reciente Avenida de Circunvalación, luego Avenida General Paz, de nuestros días-, comprendiendo la calle Flores y el “Camino a Cañuelas”, denominaciones estas según el plano de San José de Flores, por Felipe José Arana, de 1875.
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Mas el Camino a Cañuelas, al transponer aquella Avenida de Circunvalación, también mantuvo el nombre de Provincias Unidas, el cual es también sinónimo de identidad del camino más importante del partido de La Matanza, aún hoy, cuando por algo más de dos décadas haya sido cambiada su denominación por el de Juan Manuel de Rosas.
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En 1919, cambia su nombre dentro de la ciudad de Buenos Aires por el de Juan Bautista Alberdi (Ordenanza del 28 de noviembre).
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En La Matanza, fue y sigue siendo una imborrable marca de “identidad”; Y son gran mayoría quienes aún le siguen llamando Provincias Unidas.


En cualquier lugar del país, podrá existir igualmente alguna calle que lleve hoy dicho nombre, pero en cualquier lugar donde se mencione a la Avenida Provincias Unidas, sin lugar a dudas siempre habrá alguien que sabrá que se están refiriendo a la identidad de la columna vertebral del partido de La Matanza, al que por casi dos siglos se le conoció como El Camino Real a Las Cañuelas.
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Francisco Álvarez - 07/04/2010.
Miembro de la Junta de Historia del Camino Real.
(*) FOTO: El Monte Dorrego en Lomas del Mirador, atravesado por El Camino a Cañuelas - Fotografo anonimo -circa 1920- Facilitada al autor de la nota en 2004, por el Sr. José Acuña.

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martes, 23 de febrero de 2010

El Tren de Las Rosas ( Un ferrocarril de jardín )

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Alrededor del año 1992, siendo mis hijos ( Martín y Gabriel ) unos niños, comenzó a rondar en mi cabeza la idea de hacerles un trencito capaz de transportarlos a ambos. Conseguí 2 motores de 24VCC y construí sendos bogies motores, sin ninguna similitud a nada de la realidad. Me quedaron de una trocha de 143 mm, le coloque un chasis plano y una llave inversora para poder ir para adelante, stop y atrás. Ellos lo comandaban montados en la pseudo locomotora.
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Y Daniel López nos sigue contando: Las vías las hice con planchuelas montadas sobre durmientes de madera, todo muy precario dado que por razones de espacio, (vivía en un una casita muy chiquita) debía armar y desarmar el tendido cada vez que jugaban. La energía eléctrica abastecía los motores de los bogies a través de las vías y unos patines a tal efecto. Como se imaginaran al poco tiempo los chicos se cansaron y todo quedo archivado hasta 10 años después.
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Ya mudado a una casa más grande y con fondo, volvió a mi cabeza la idea del trencito, pero como los chicos crecieron y en ellos no prendió el bichito de los trenes, se me ocurrió la idea de reciclar todo, pero ahora como modelo en escala de material real existente. Haciendo un estudio de lo reutilizable llego a la conclusión que lo más cercano que puedo modelar es una locomotora EMD GA8 en escala 1:10, con los croquis de la “Todo Trenes” a la mano y la ayuda de varias fotos conseguidas en internet comenzó la tarea en enero del 2003.

Para mediados de año la tuve terminada, pero ahí estaba sobre 12 metros de vía en unos caballetes.
Era hora de comenzar con la vía, la idea era emplazarla en el fondo de casa en el césped y en forma permanente, una vez consensuado el retiro de las plantas que estaban en la traza de la vía (tarea no facil) fue avanzando de tal forma de cerrarse sobre si misma luego de recorrer unos 50 mts.
La construcción de la vía la hice con durmientes de hormigón y las mismas planchuelas anteriores, todo asentado sobre piedra partida.
En todo momento trataba de usar materiales que sean de bajo mantenimiento y económicos.
Las primeras pruebas fueron satisfactorias pero ya llevaba muchísimas horas de trabajo y todo estaba muy vacío. La construcción de la estación en la recta principal cerca de los rosales fue lo que le dio el nombre, “Las Rosas”.

Sé hacia muy tedioso encarrilar y sacar la locomotora cada vez que quería circular, por ende construí un deposito de locomotora a escala, en un rincón del tendido. Para llegar a el hice un nuevo tramo de vía y un cambio para empalmarlo, en principio se comandaba desde su propia marmita.
En otro tramo del circuito para superar una depresión del terreno construí un puente chico tipo alcantarilla. Todo el conjunto iba tomando forma, pero faltaba material rodante.
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Hagamos un comentario pertinente en este punto, si bien respete absolutamente la escala en todo momento, 1:10 en lo único que no pude mantenerla por razones de espacio fue el radio de las curvas, por lo tanto nada de Materfer, Hitachi o Weerspoor 2,50 metros no girarían. Un par de vagones borde bajo en principio no desentonaron y además para guardarlos en él deposito los podía apilar.
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Luego a la salida de la estación construí un poste de señales para comandar la marcha del tren ya sea por vía general o la de depósito.
Por ese entonces tome conciencia que además de construir lo nuevo, había que dedicar tiempo al mantenimiento de lo existente, los pastos en la vía reproducían la problemática de la realidad. y los pájaros se revuelcan en la carbonilla de la estación haciendo un desastre. De todas formas, poco tiempo después hice un contenedor de 2 teu’s en escala y me gusto montarlo en una chata canadiense con sus anclajes pertinentes.
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Para ese entonces ya los hijos menores de mis amigos preguntaban por la posibilidad de viajar pero al montarlos en un borde bajo la locomotora patinaba pese al lastre de plomo.
No había sido concebido para tal fin.
Pero si hacia un loco tractor tipo Cockerill Providence y los sentaba el techo tal vez......
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Bueno, fue un éxito los chicos chochos eran conductores y pasajeros, pero guardar todo el material rodante era pesado, conclusión construí otro deposito más grande y un nuevo cambio de vía previa modificación de parte de la traza.
Para poder comandar los cambios las señales y la puerta del deposito desde el puesto de control modele un cabin de dos pisos en un extremo del circuito. Poco tiempo después modele un furgón de cola típicos de nuestros ferrocarriles.
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Ya llegando a 2007 se me ocurrió la posibilidad de señalizar el tendido para que funcionen dos trenes en forma segura con secciones de bloqueo automáticas, de la misma manera que la sección local de nuestros Ferrocarriles.
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Así llegamos al día de hoy con un tendido que crece y crece día a día.
En 2008 mi hermano Alberto me apoyó produciéndome la página web del tren y se dio a conocer extramuros.
A raíz de ello fuimos invitados gentilmente a eventos y exponer parte del material en forma estática.
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Poder construirlo y disfrutarlo junto a mi familia me da mucha satisfacción.
Daniel E. Lopez
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Sitio Web:
www.trendelasrosas.com.ar
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En los entusiastas ferrocarrileros también sigue y seguira estando latente ese espíritu de la lucha por la recuperación de lo que fue nuestra nuestro orgullo ferroviario, parte fundamental de la historia de nuestros transportes.
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jueves, 4 de febrero de 2010

Reconocimiento a la Asociacion Amigos del Tranvía.


Con sumo agrado nos dirigimos a los amables lectores de EL RECOPILADOR, en esta oportunidad para compartir una información que nos enorgullece, referida al reconocimiento otorgado a nuestro Tramway Histórico por la Revista Internacional "Tramways and Urban Transit", en su edición de Febrero 2010.
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Esta publicación, la más prestigiosa a nivel mundial en el tema de tranvías, y que pertenece a la Light Rail Transit Association, entidad decana de los desarrollos tranviarios modernos, lanzó en su dicha edición una separata con la Reseña de los últimos 30 años en la actividad tranviaria en todo el globo, listando todos los nuevos y modernos sistemas que se han instalado en este período (suman 136), y también los emprendimientos de preservación histórica surgidos en estas últimas 3 décadas.


Encabezando dicha reseña, hay un destacado artículo de los "12 hitos fundamentales" ocurridos en estos 30 años alrededor del mundo en materia de tranvias.... y grandísimo fue el asombro y la alegría de ver que entre todo lo acontecido, El Tramway Histórico de Buenos Aires ha sido seleccionado como uno de estos "hitos" a nivel mundial, compartiendo este "podio" junto con emprendimientos multimillonarios y sistemas supermodernos. Y todo por ser un servicio operado desde entonces por voluntarios, gratuito, y que funciona por la calle en forma de real operación tranviaria!...
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Para quienes estamos a pasos de cumplir 30 años haciendo esta tarea ad-honorem (el "Tramway Histórico de Buenos Aires" cumplirá 3 décadas de funcionamiento permanente el proximo 15 de noviembre de 2010), tamaña distinción resulta un reconocimiento que nos llena de alegría y emoción, máxime viniendo de una publicación de la talla de T&UT...

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Adjuntamos imagen de la distinción recibida, ( haga CLICK sobre ella para agrandar ) solicitándole tenga a bien publicar la misma a través de "El Recopilador" a su red de lectores, para poder así compartirla con Uds. y todos los vecinos del Barrio del Caballito este reconocimiento que sin duda también les pertenece... por tantos años de trabajo en conjunto.
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Agradeciéndole por su gentileza, aprovechamos para enviarle nuestro más cálido saludo. Atentamente:
Ing. Ernesto Falzone -Dto. de Difusión e Informaciones
Arq. Aquilino González Podestá -Presidente
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Asociación Amigos del Tranvía y Biblioteca Popular Federico Lacroze
Asociación Civil sin Fines de Lucro - Entidad de Bien Público
Thompson 502, esq. Valle, Caballito, Ciudad de Buenos AiresTelefax: (54-11) 4431-1073
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Visite nuestra página> www.tranvia.org.ar <Haga Click AQUÍ.



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lunes, 28 de diciembre de 2009

EL MIDLAND

UN PEQUEÑO FERROCARRIL
QUE SUPO SER GRANDE

Ayer: Puente Alsina - Carhue
Hoy: Solamente... Puente Alsina – Marinos del Belgrano

Historiadores:
Ariel Bernasconi – Valeria Alejandra Blanco.

El 16 de setiembre de 1904, una resolución del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, otorgó a los Sres. Enrique Lavalle y Cía. una concesión para construir una línea de ferrocarril económico de trocha angosta entre Barracas al Sur, Nueve de Julio y Adolfo Alsina. Tras los estudios pertinentes, el 27 de marzo de 1905 se firmó el respectivo contrato. Después de más de un año sin novedades, el 16 de octubre de 1906, una ley provincial autorizó la transferencia de la concesión a la “Compañía del Ferrocarril Central de Buenos Aires Limitada”, y finalmente el 20 de noviembre, ésta la transfirió al “Ferrocarril Midland de Buenos Aires”, aprobándose sus estatutos el último día de ese año.

En 1907 comenzó un pleito entre el “Midland” y el “Compañía General de Ferrocarriles de la Provincia de Buenos Aires”, por la superposición de los recorridos en construcción, lo que llegó a solucionarse por un decreto del 20 de mayo de 1908. Además se logró que una ley nacional del 26 de setiembre de ese año, exonerara del pago de impuestos a las importaciones necesarias para la construcción de la línea.

Es interesante saber de las dificultades vividas por esta empresa para obtener capitales en Londres. Y motivos no faltaban: No saldría del centro de Buenos Aires, sino que lo haría de un bañado del otro lado del Riachuelo, y no pasaría por ninguna ciudad importante en su recorrido. Competiría por sacar la producción de campos también servidos por un ferrocarril francés como la “Compañía General”. Y por sobre todas las cosas no tendría posibilidades de expandirse ni al norte ni al sur de su línea principal, por estar estas zonas servidas por importantes ferrocarriles británicos como el Oeste y el Sud. Curiosamente son estas dos empresas, el Ferrocarril Oeste y el Ferrocarril Sud los que compraron acciones y adelantaron el dinero para concluir la obra. A cambio tomaron a cargo la administración del Ferrocarril Midland, asegurándose que la joven línea no interfiriera en sus respectivas regiones y no cayera en manos de otros capitales que no fueran ingleses.

Finalmente, el 15 de junio de 1909, se libró al público la primera sección de la línea entre la Estación Puente Alsina, en el entonces partido de Avellaneda y la Estación San Sebastián, en el partido de Chivilcoy. Ese día los tranvías especiales salieron de Plaza de Mayo, conduciendo hasta Puente Alsina a las autoridades e invitados, los que fueron recibidos por la numerosa concurrencia que se acercó a observar a la locomotora “Hortensia González”, embanderada con los colores argentinos y británicos, como así también los coches de pasajeros, tres del Midland y dos prestados por el “Ferrocarril Central Córdoba”. A las diez, el tren inaugural partió y a las once y media, en el flamante coche comedor se sirvió un almuerzo para los selectos viajeros, entre los que se encontraban el Dr. Joaquín V. González y los Doctores Etcheverry y Gándara, ministros de Obras Públicas y de Hacienda de la Provincia. Luego de llegar a San Sebastián, la comitiva continuó hasta La Rica, donde la trocha angosta del Midland comparte la estación con la trocha ancha del Oeste, volviendo los invitados por ese ferrocarril hasta Once. Paralelamente la empresa comenzó gestiones ante los gobiernos provincial y nacional, para extender la línea desde Valentín Alsina a la Capital Federal, proyecto que no prosperó al argumentar los diputados bonaerenses que un ferrocarril concesionado por la provincia, tiene que tener su cabecera en la Provincia de Buenos Aires, quedando la estación Puente Alsina como terminal de la línea, la que fue librada oficialmente hasta Carhue el 1º de julio de 1911.

Pero veamos ahora cómo era el ferrocarril en esa época. La estación Puente Alsina estaba construida de madera, cubierta con techo a dos aguas de chapa ondulada, contando con una oficina para la boletería y telégrafo, una sala de espera, dependencias para el personal y separada por un patio la cocina. En cambio, la letrina para el público era de mampostería y estaba separada del edificio principal. Junto al Riachuelo descargaban de los trenes la carga, parte de la cual era embarcada en lanchones y balsas hasta el Puerto de Buenos Aires: Otras vías seguían unos metros más adelante, río abajo, hasta un sitio llamado “intercambio Midland”, donde se traspasaba la carga de esta empresa a los vagones del Ferrocarril Sud, cerca de su ramal a Estación Solá.

El Ferrocarril Midland partía de Puente Alsina cruzando el bañado sur del Riachuelo, por una única vía hasta las estaciones Caraza, Fiorito, Ing. Budge y tras cruzar el Río Matanza, Aldo Bonzi, siendo todas estas estaciones de madera y chapa ondulada. En cambio Isidro Casanova y Rafael Castillo fueron construidas de ladrillos. En Libertad estarían los talleres de la empresa y nacería un distinguido club de golf, creado por los empleados ingleses del ferrocarril. Más adelante la línea atravesaría distintas estaciones en los partidos de Marcos Paz, Las Heras, Navarro, Chivilcoy, Alberti, 25 de Mayo, 9 de Julio, Carlos Casares, Hipólito Yrigoyen, Daireaux, Guaminí y Adolfo Alsina.

El principal objetivo del Midland era el transporte de producción agropecuaria, por lo que los servicios de pasajeros eran escasos, a causa de no pasar por ningún centro poblado de importancia. No obstante esto, este pequeño ferrocarril fue pionero en la incorporación de un coche mixto metálico, cuando los coches de las demás líneas eran todos de madera.

Pero con los años, a raíz de los constantes loteos que fueron surgiendo en el Gran Buenos Aires, se fue haciendo imprescindible reforzar los servicios locales entre Puente Alsina y Libertad, para atender la creciente demanda de los partidos de Merlo, Morón, La Matanza, Lomas de Zamora y Avellaneda, en el sector del actual Lanús, donde en 1926 se construyó de chapa y madera
la Parada Diamante.

Para obtener mejor rendimiento en el transporte de
cargas, se experimentó con la compra en 1930 de dos enormes locomotoras a vapor tipo Garratt doble Pacific articuladas, siendo una de ellas arrendada años más tarde al Ferrocarril Antofagasta y Bolivia. Pero lo más original del Midland llegó el 25 de enero de 1932, cuando se inauguró entre Puente Alsina y Libertad, el servicio de dos locomotoras Sentinel, con sus respectivos coches metálicos construidos por Metropólitan-Cammell para los servicios locales. Estas singulares locomotoras eran a vapor, pero tenían una carrocería futurista, con una cabina bidireccional en la parte superior de la máquina.

Como vemos, la década del treinta fue de grandes cambios para nuestro ferrocarril y para la zona de su estación terminal también lo sería. Un nuevo y monumental puente, de estilo colonial, reemplazó al viejo solitario y confidente Puente Alsina, cambiando su nombre por el de Uriburu, primer presidente golpista del siglo XX. Por su parte la vieja estación Puente Alsina, de chapa y madera, fue demolida para ser reemplazada por una nueva de material, en estilo neocolonial, para no ser menos que el nuevo puente, aunque teniendo la suerte de conservar su nombre. El nuevo edificio tenía confitería, un sector con cinco boleterías, dependencias del jefe, dos salas de espera y depósito de encomiendas, estando los andenes cubiertos por aleros y refugios con losas y columnas de hormigón armado.

Hacia 1938 en la sección local, ya corrían 14 trenes diarios traccionados a vapor, los que tardaban 50 minutos en llegar a Libertad, llevando cuatro coches, un furgón, un primera, un segunda y un mixto. En cuanto a los trenes de pasajeros de larga distancia, estaba el nocturno a Carhué, tardando 14 horas con 40 minutos, saliendo tres veces por semana, aunque uno de esos días solo llegaba a Casey. Había también servicios mixtos (pasajeros y cargas) a Henderson o Araujo; el tren lechero que venía de Almeira y trenes de carga general y hacienda por toda la línea, todos con locomotoras a vapor.



El gran cambio llegó en enero de 1939, cuando empezaron a circular los nuevos cochemotores diesel Ganz, logrando un tiempo de 43 minutos hasta Libertad, con 25 trenes locales en cada sentido.
Pero los cochemotores, los que se atendían en los talleres de Puente Alsina, también se utilizaron en los servicios de larga distancia, especialmente en un tren diurno a Carhué, que recorría los 517 km. en ocho horas y media, seis horas menos que el nocturno, que continuó funcionando a vapor hasta 1940 en que fue suprimido, por la preferencia del público por el cochemotor. Era la época de esplendor de los baños termales en la laguna de Epecuén,
y los trenes del Midland llegaban más rápido que los del Sud y los del Oeste. ¡Increíble, pero real!

Luego de años de falta de inversión, a causa de los problemas financieron británicos por la guerra, el gobierno argentino decide nacionalizar los ferrocarriles. El Ferrocarril Midland de Buenos Aires, al igual que toda la red de trocha angosta de nuestro país, pasa a llamarse Ferrocarril Nacional General Belgrano el 1º de enero de 1949.

La nacionalización del Ferrocarril trajo diversos cambios, en un primer momento positivos y con el tiempo predominaron los negativos. En 1953 se construye un pequeño ramal entre las estaciones Aldo Bonzi y Tapiales, uniendo las vías del ex Midland y el ex Compañía General, razón por la cual los trenes locales provenientes de Libertad comenzaron a desviarse hacia Estación Buenos Aires, en el porteño Barrio de Barracas, quedando Puente Alsina con servicios hasta Aldo Bonzi.

Pero si hubo algo significativo en aquellos años fue la llegada al servicio local de locomotoras diesel Shitcomb norteamericanas, Werkspoor holandesas y English Electric inglesas, remolcando los coches metálicos Tafí Viejo del servicio local (construidos en esos talleres de la provincia de Tucumán).

A mediados de la década del sesenta comenzaron a prestar servicio los cochemotores húngaros Ganz Catamarca, equipados con compartimentos para seis pasajeros cada uno, buffet, furgón postal y de encomiendas, siendo su base de mantenimiento el taller de Puente Alsina.

La falta de inversiones del Estado en los ferrocarriles causó el deterioro de las vías, alargando el tiempo de viaje, la paulatina destrucción de los coches fue bajando el confort de los pasajeros, las fallas mecánicas en las unidades arruinaron la frecuencia y la puntualidad del servicio. Poco a poco el que podía viajaba en auto o colectivo, los que siguieron usando el tren viajaron cada vez peor y la crisis social junto con la falta de control hizo que cada vez más personas viajaran coladas. Esta crisis ferroviaria se notó más en el Belgrano Sur, dada su aparente baja rentabilidad, solo pudiendo renovar el material rodante a cambio de vehículos usados por otros ramales del Belgrano.

En 1975 se suprimió el tren mixto a vapor a San Sebastián y el 11 de noviembre de 1977 corrió por última vez el Ganz a Carhué, quedando sin trenes de larga distancia y locomotoras a vapor Valentín Alsina.

Los pocos trenes de carga que quedaron fueron arrastrados por locomotoras norteamericanas General Eléctric Cooper, las vaporeras fueron arrumbadas en distintas playas ferroviarias del país, donde muchas fueron desguazadas y una Sentinel, orgullo del Midland, fue a parar a Laguna Paíva, de donde recientemente fue llevada a un campo particular de la Provincia de San Luis ¡Tan lejos del Riachuelo!

En cuanto a los servicios locales, llegaron los cochemotores Ganz Mavag, los que a poco de andar por Puente Alsina, se les rompieron los motores y se los empleó como cohes remolcados, para darle una mano a los coches Tafí Viejo -más viejos que nunca- los que de a poco fueron cambiando su color marrón por el amarillo y rojo. Al comenzar la década del ochenta llegaron las locomotoras General Eléctric U12, las que sacaron de circulación al resto del rejunte de viejas máquinas diesel.

Tanto nuestro ramal, como el resto de la red ferroviaria nacional entró en crisis, crisis que se pudo haber evitado dotando al ferrocarril de los adelantos técnicos necesarios para poder competir con los medios de transportes de fines del siglo XX. Pero estas inversiones no se hicieron a tiempo, por fallas administrativas o un interés encubierto de las autoridades en beneficiar a empresas petroleras y automotrices de origen extranjero y al transporte automotor vinculado a ellas.

En los noventa, luego de años de campañas periodísticas hablando del déficit de los ferrocarriles, el gobierno decide privatizar todo lo que se pueda y cerrar el resto.

El Proceso de Privatización comenzó el 25 de Marzo de 1991, cuando se cerró FEMESA, empresa estatal encargada de administrar y privatizar los ferrocarriles del Gran Buenos Aires.

El 30 de abril de 1994, el consorcio TRAINMET se hizo cargo de la concesión de los trenes locales de nuestro ferrocarril, creando la Empresa Metropolitano Belgrano Sur, con servicios a González Catán y a Marinos del Belgrano, incluyendo el ramal
de Puente Alsina.


La nueva empresa redecoró sus viejas U12 y pasó a trocha angosta un cochemotor Máterfer, que utilizó por un tiempo entre Puente Alsina y Aldo Bonzi. En cuanto a los coches remolcados, se sacaron de servicio a los Tafí Viejo y se incorporaron coches Werkspoor urbanos de 1953 y coches clase turista y primera Materfer de larga distancia, con treinta años de trajín, los que estaban fuera de uso desde la cancelación de los servicios de larga distancia desde Retiro.

En sus primeros años TMBS invirtió en reparación de infraestructura y material rodante, aumentando la frecuencia y la cantidad de pasajeros transportados. Pero con el correr de los años las inversiones bajaron y a falta de vigilancia para evitar el vandalismo, causaron el rápido deterioro de los trenes y de las condiciones de seguridad.

La estación Puente Alsina está rodeada de galpones abandonados y una formación de viejos coches incendiados y oxidados, testigos de una época de auge de nuestro ferrocarril. Si bien sus paredes están siendo pintadas y se conserva el viejo reloj con la sigla LGB, la decadencia se observa en las cuatro ventanillas bloqueadas con cemento y en su andén, que solo recibe nueve trenes diarios, ocho menos que hace setenta años. Trenes de dos coches que solo van a llegar, por la todavía única vía, hasta Aldo Bonzi, después de pasar por las estaciones en mal estado o abandonadas, como La Salada, recordaba en los tiempos de gloria del balneario, hoy son solo ruinas de un bello edificio. Pasos a nivel sin barreras o con barreras que no se bajan al paso del tren, lo que provoca que el mismo tenga que transitar a baja velocidad y accionando su bocina para prevenir a los automovilistas de su presencia: Precarias viviendas y animales sueltos en terrenos ferroviarios, pastizales, arroyos y el contaminado Río Matanza, sin olvidarnos de la lluvia de piedras que hacen olvidar al más memorioso de los pasajeros, que alguna vez, nuestro ferrocarril fue un factor de progreso y orgullo para los habitantes del pago del Riachuelo.

Por su parte, más allá de Marinos del Belgrano, todo es abandono hace casi treinta años. Ni la vía se salvó de ser levantada al poco tiempo de la clausura. Para dar un ejemplo, basta comentar que en La Rica, donde llegó aquella ilustre comitiva para inaugurar el ramal, hoy solo encontramos un tanque de agua de ladrillo. Del edificio de la estación no queda nada y un camino de tierra cruza a nivel el viejo terraplén, junto a un oxidado cartel en cruz que advierte a los automovilistas con la frase CUIDADO CON LOS TRENES... ¿Un epitafio tal vez?

Y de aquella ardua y trabajosa historia de rieles y ruedas, ésta es la triste realidad del presente de éste Ferrocarril:

-Partido de Lanús: ……..….PUENTE ALSINA – VILLA DIAMANTE – VILLA CARAZA
-Ptdo. Lomas de Zamora:... FIORITO – ING. BUDGE
-Ptdo. de La Matanza:……..LA SALADA - Km. 12 (Mercado Central) - ALDO BONZI

mmmmmmmmmmmmmm...MENDEVILLE – JOSÉ INGENIEROS – JUSTO VILLEGAS
mmmmmmmmmmmmmmmISIDRO CASANOVA - RAFAEL CASTILLO
-Ptdo. de Morón:……………MERLO GÓMEZ
-Ptdo. de Merlo:…………….LIBERTAD – MARINOS DEL CRUCERO GRAL. BELGRANO.

*Significado de la palabra inglesa MIDLAND:Significa CENTRAL.

Como poco antes de iniciar el proyecto de éste ferrocarril, que iba a llamarse FERROCARRIL CENTRAL DE BUENOS AIRES, los Lacroce impusieron ese mismo nombre para su ferrocarril (actual línea URQUIZA), los directivos del MIDLAND sostuvieron, insistieron, en el mismo nombre, pero en inglés: FERROCARRIL MIDLAND DE BUENOS AIRES.

**Fuentes fotográficas: Revista Todo Trenes - Boletín Web Crónica Ferroviaria.